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Cooperación Internacional

La Cooperación Internacional para el Desarrollo constituye un régimen con su propio diseño de principios, normas, reglas y mecanismos de toma de decisión, nacido junto con el resto de las instituciones internacionales creadas al finalizar la Segunda Guerra Mundial de acuerdo con la configuración de poder emergente de esta última.

Ayuda Internacional al Desarrollo
La Ayuda Internacional al Desarrollo es el conjunto de recursos y posibilidades que los países desarrollados ponen a disposición de los países en desarrollo con el objetivo de facilitar su progreso económico y social. Está definida por aquel ámbito en el que existe efectiva transferencia de recursos bajo determinados niveles mínimos de concesionalidad que son establecidos internacionalmente. La ayuda internacional es una parte de la cooperación internacional. Se refiere a la transferencia directa de recursos de los países desarrollados a los países en desarrollo para promover el progreso de estos últimos. Es internacional porque se trata de una transferencia entre países; es una ayuda porque dicha transferencia no está determinada por los mismos principios que rigen los flujos de mercancías y de capitales en los mercados, y es para el desarrollo porque este es el objetivo que debe guiar la transferencia.

Ayuda Oficial al Desarrollo
Dentro de la ayuda internacional se encuentra la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), es decir, aquella que se promueve y financia con fondos públicos. La AOD es una parte de la cooperación internacional para el desarrollo en la que se produce una transferencia de recursos en términos concesionales por parte de un país a otro, lo que diluye parcialmente la idea de beneficio recíproco puro. Tiene como objetivo principal la promoción del desarrollo económico y del bienestar.

La Ayuda Oficial al Desarrollo tiene tres modalidades, generalmente complementarias: ayuda entre países con diferentes niveles de desarrollo; ayuda entre sí de los países en vías de desarrollo; y ayuda a través de diferentes canales (bilaterales o multilaterales).

La ayuda de tipo no reembolsable que cada país de modo bilateral destina a los países en desarrollo tiene, a grandes rasgos, tres formas o modalidades: ayuda humanitaria, cooperación técnica y cooperación científica; también posee, en general, un conjunto de proyectos y programas de asistencia.

Reseña Histórica
Los inicios de la década de los noventa marcan un quiebre sustantivo frente al cambio en la escena internacional, se observa una nueva realidad geopolítica, un nuevo escenario denominado post-Guerra Fría. Con el fin de la Guerra Fría, se acabó para las grandes potencias el principal motivo que las animaba a mantener la Ayuda Oficial al Desarrollo: disponer de un arma más en la confrontación Este-Oeste. También existieron motivaciones de tipo altruista a favor de la cooperación, las relacionadas con la solidaridad humana, y razones más interesadas, las relacionadas con la política exterior de los Estados. Según esta perspectiva, como el mundo en desarrollo había recibido cientos de miles de millones de dólares en concepto de ayuda en las últimas décadas y, sin embargo, seguía sin desarrollarse, quedaría justificada la reducción substancial de su monto sin cuestionar las desiguales condiciones de desarrollo que impone el sistema financiero y comercial en el mundo.

Otro momento clave fue la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), porque constituyó una aceptación general del paradigma liberal tanto en la política como en la economía; sus ideas se condensaron en lo que se conoce como el Consenso de Washington. En consonancia, se observa el incremento de la condicionalidad de la AOD. Esta situación se hace explícita en los documentos de trabajo de la OCDE entre los años ochenta y los noventa (ya empapados del espíritu del consenso), para señalar que la cooperación para el desarrollo debe fundamentarse en la disposición de los países recipiendarios a realizar transformaciones importantes, no solamente desde el punto de vista de la democracia y de la equidad, sino sobre todo desde el punto de vista de los instrumentos económicos que se utilizan para la gestión del desarrollo.

Los recursos de la cooperación se destinaron a la creación de competencias institucionales en los ámbitos de las políticas económicas, al establecimiento de prioridades claras de desarrollo, al mejoramiento de las capacidades de administración y, en términos generales, de las condiciones de gobernabilidad de los países que recibían cooperación. Para finales de la década de los noventa, se reconocía ampliamente que las recetas inspiradas por el famoso consenso e impuestas a tantos países en desarrollo contenían recomendaciones de corte tan recesivo que provocaban crisis periódicas en esos países, entre ellos los de América Latina, con el consecuente aumento de la desigualdad y de la pobreza.

La cooperación internacional no fue ajena al desarrollo de las reformas estructurales impulsadas desde el Consenso de Washington y los organismos financieros nacidos de los Acuerdos de Bretton Woods, los que impusieron la agenda en la región. Las recetas recomendaban el achicamiento del Estado para lograr la reducción del gasto público para asegurar el superávit fiscal –indispensable para lograr los recursos necesarios para pagar los intereses de la deuda externa–, pero además, preconizaban la liberalización de las tasas de interés, el libre movimiento de capitales y del comercio internacional, además de la privatización de empresas y de servicios del Estado. Se instaló la idea de la eficiencia y eficacia de las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) para la asignación de los recursos provenientes de la cooperación internacional, lo que dio lugar a un aumento de la cooperación descentralizada, tanto por la procedencia de los recursos como por la asignación propiamente en el territorio.

En esa década, junto con el avance en los desarrollos doctrinales descritos, se integran nuevos objetivos y se profundizan propósitos en la acción de la ayuda, vinculados a una serie de cumbres y conferencias internacionales. Esta secuencia se sintetiza en objetivos consensuados para comienzos del siglo XXI, presentados por el CAD en «El papel de la cooperación para el desarrollo en los albores del siglo XXI». Siguiendo con esta línea de trabajo, en junio de 2000, las Naciones Unidas, la OCDE, el FMI y el Grupo del Banco Mundial suscribieron una declaración conjunta bajo el título «2000. Un Mundo Mejor para Todos». En el documento se declara que el principal desafío al que se enfrenta hoy la comunidad internacional es el de la pobreza en todas su formas, por ello «fijar objetivos para la reducción de la pobreza es esencial para poder avanzar». De esta manera, los Objetivos de Desarrollo del Milenio han jugado un papel preponderante en las políticas y en la agenda de la cooperación internacional para el desarrollo en el último período.

Es importante mencionar la llamada agenda de la eficacia de la ayuda, que encuentra su expresión más clara en la Declaración de París (marzo de 2005). Esta declaración propone cinco principios. Estos son:

- Apropiación: los países socios ejercen una autoridad efectiva sobre sus políticas y sus estrategias de desarrollo.

- Alineación: los donantes se alinean con las estrategias, las instituciones y los procedimientos nacionales de los países socios.

- Armonización: las acciones se basan en acuerdos comunes, transparentes y colectivamente formulados.

- Gestión orientada a resultados: administrar los recursos y mejorar la toma de decisiones en función de resultados concretos y demostrables en materia de desarrollo.

- Responsabilidad mutua: donantes y socios son responsables de los resultados del desarrollo.

Posteriormente, el Programa de Acción de Accra (PAA) profundiza aún más las propuestas de París. Con este, se intenta definir un nuevo paradigma en la relación entre donantes y receptores de la ayuda, dando mayor fundamento y perspectiva a la Cooperación Sur-Sur como una modalidad basada en el desarrollo de capacidades, que marca la actual agenda de la cooperación internacional.

Si bien hemos hecho una aproximación al escenario conceptual, a su vez, es importante señalar el uso cotidiano y más aceptado que se le da al concepto de cooperación internacional. Actualmente se entiende que la cooperación internacional comprende todo tipo de actividades realizadas conjunta y coordinadamente por dos o más Estados, organismos gubernamentales o no gubernamentales, organizaciones internacionales, entre otros, cualquiera sea su ámbito y su objetivo.


Santo Domingo, 18 - 06 - 2013
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Conferencia magistral del intelectual y político español, Josep Borrell Fontelles,
pronunciada el 13 de febrero de 2013, en el Salón Las Cariátides del Palacio Nacional.

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