Honorable Señor Presidente
de la República
Distinguida Primera Dama de la Nación
Señor Vicepresidente de la República
Señor Secretario de Estado de la Presidencia
Señor Secretario de Estado de Finanzas
Señor Secretario Administrativo de la
Presidencia
Señor Gobernador del Banco Central de
la República
Señor Superintendente de Bancos
A nombre del Gobierno dominicano damos la
más
cordial de las bienvenidas a todos los presentes.
Agradecemos de todo corazón las presencias
de los representantes de los partidos políticos,
de los empresarios, del sector sindical, del
sector social, de los legisladores, del sector
social, del sector sindical, de los organismos
multilaterales, de los representantes del FMI
y del PNUD así como de la Fundación
Siglo XXI y del Centro de Estudios Sociales Juan
Montalvo. Este evento, dedicado a analizar los desafíos
y las oportunidades de la economía dominicana,
se propone evaluar el desempeño económico
del país durante el ultimo año,
cuales son las fuentes de inestabilidad en el
entorno internacional que pueden impactar de
manera negativa el desenvolvimiento general del
país, cuales son las reformas en curso
orientadas a establecer blindaje sobre nuestra
economía, como encontrar soluciones duraderas
al viejo problema de la electricidad y qué tenemos
que hacer para lograr que el RD-CAFTA sea aprovechado
positivamente por nuestro país. El gobierno que preside el Dr. Leonel Fernández
es un abanderado de la política de dialogo
y concertación social. Por eso hemos estructurado
este evento buscando que se expresen todos los
sectores interesados en la buena marcha de la
economía dominicana. Nuestra aspiración
es crear la conciencia necesaria que haga viable
un gran acuerdo nacional sobre los aspectos fundamentales
del quehacer público que nos asegure el
fortalecimiento del régimen democrático
y el desarrollo de las fuerzas productivas del
país. Un reputado economista chileno, en unos de
sus libros, se hacía la siguiente pregunta: ¿Qué percepción
tiene el resto del mundo de América Latina?
Se respondía a si mismo diciendo que mucha
literatura y el cine la muestra como una región
de caudillos, con gobiernos ocasionalmente anárquicos;
un desorden casi proverbial, así como
gente muy alegre y festiva. Agregaba este brillante
economista, que de hecho si una película
cualquiera enseña calles con alguna festividad
folclórica o religiosa, es muy probable
que el protagonista se ubique en América
Latina.
Pero el mundo también ve a los países
de América Latina en el campo económico
como una región que, a diferencia de otras,
con mucha frecuencia ha mostrado situaciones
de alta inflación, importantes déficits
fiscales, crisis de balanza de pagos, moratoria
en sus pagos de deuda externa, alto nivel de
desigualdad y debilidad de sus instituciones.
Resulta difícil, por no decir imposible,
encontrar países latinoamericanos donde
no hayan ocurrido algunos de los fenómenos
mencionados. La República Dominicana no
es la excepción. Lo que preocupa de todo lo señalado es
la recurrencia con que se presentan dichos problemas.
Existe el convencimiento en muchos estudiosos
de nuestros países que son estos problemas
los que no nos dejan avanzar y trochan los esfuerzos
de miles y miles de hombres y mujeres que quieren
progresar y vivir una vida liberados del temor
y de la miseria como muy bien dice la carta de
las Naciones Unidas. Buscar caminos que nos permitan superar esos
problemas es una responsabilidad de todos,
pero fundamentalmente de la clase política
por ser ella la que tiene la responsabilidad
de ejercer el poder político. Hoy, la
gravedad de los problemas nacionales debe obligarnos
a poner en primer plano los intereses generales
del país y crear las condiciones que nos
permitan superar esas recurrentes etapas de alta
inflación, de elevados déficit
fiscales, de problemas de endeudamiento externo,
de serios problemas sociales y de agudas debilidades
institucionales. Hace 28 años, las fuerzas políticas
y sociales de España arribaron a un gran
acuerdo que se conoció con el nombre del
Pacto de la Moncloa. Ese pacto comprendían,
entre otras medidas, el establecimiento de una
política monetaria restrictiva para combatir
la inflación; la contención del
gasto público a fin de reducir el déficit;
un tope al crecimiento de los salarios; una extensión
del seguro de desempleo y normas de contratación
temporal dirigidas especialmente a los jóvenes. También se planteaban reformas de mediano
plazo que procuraban una distribución
más equitativa de la renta. Se incluían
cambios en el régimen tributario, con
el objeto de hacerlo más progresivo. El
acuerdo adoptaba el presupuesto por programas
como instrumento de control del gasto público
y planteaba reformas al sistema financiero y
la seguridad social. La política educativa
se proponía la "gratuidad progresiva
de la enseñanza" mediante la creación
de nuevas plazas en los establecimientos públicos,
así como su democratización, a
través de la participación de padres
y profesores en el control del funcionamiento
de las escuelas. Se fijaban además políticas
de urbanismo y vivienda -que daban "prioridad
absoluta a la construcción de viviendas
con destino a la población de menor renta". El programa era un intento por reconvertir
la economía española, escasamente
competitiva, como paso necesario para su futura
integración a la Comunidad Económica
Europea. Su aplicación sentó las
bases para la transformación productiva
de España y su inserción positiva
en la Unión Europea. ¿Cual fue
la clave del éxito español? En
primer lugar la madurez de la clase política
española que hizo posible que comunistas,
socialdemócrata, liberales y conservadores
se pusieran de acuerdo en las grandes líneas
de política que debía seguir España. Los desafíos que la Republica Dominicana
tiene hoy por delante son mayores que los que
tenía España en 1977 cuando sus
líderes firmaron el Pacto de la Moncloa.
El país tiene que salir de su crisis económica
y sentar las bases para que no se vuelvan a repetir
episodios de irresponsabilidad económica
que los que hacen es tirar por la borda los avances
logrados y que empobrecen a amplios sectores
de la población dominicana. El país
puede y debe insertarse de manera positiva en
los acuerdos de libre comercio. Podemos y debemos
construir una nación moderna y progresista,
reduciendo a su mínima expresión
la pobreza y la miseria que abate a miles de
compatriotas. Pero para lograrlo necesitamos
una clase política madura que esté dispuesta
a la concertación, no a la confrontación.
Cuando esto ocurra el país habrá madurado. Como España, hace 28 anos, la Republica
Dominicana necesita establecer grandes líneas
de políticas económicas que se
respeten en el tiempo. El país necesita
políticas fiscales y monetarias coherentes
y consistentes, necesitamos un régimen
tributario que ayude a mejorar la distribución
de la renta, necesitamos políticas serias
para el sistema financiero y necesitamos desarrollar
nuestro nuevo sistema de seguridad social. Necesitamos
política de financiamiento externo que
tome en cuenta la capacidad de pago del país.
La Republica Dominicana necesita mejorar la calidad
de su sistema educativo. En fin, lo que necesitamos
es producir una verdadera transformación
de la sociedad dominicana. Ese es el gran reto
de la sociedad dominicana. Este evento se ha organizado para que todos
entendamos los desafíos y las oportunidades que nuestro
país tiene por delante. El Gobierno del
Presidente Fernández lo hace de manera
franca, esperando que sus resultados sirvan para
crear mas conciencia de la necesidad de un gran
acuerdo nacional que ponga en primer plano el
país. Que no se nos vea mas como un país
de caudillo, como un país de gobierno
anárquico y de desorden proverbial. Que
se nos vea si como un país de gente alegre
y festiva que sustenta estas cualidades en el
progreso permanente porque ha enterrado para
siempre la etapa de manejo irresponsable de la
economía.
Son nuestros deseos que este evento sirva para
eso.
Muchas gracias
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