1. En el discurso de apertura
de este seminario que hemos denominado “Desarrollo
y Políticas Económicas: Experiencia
Internacional y Lecciones Aprendidas”,
el señor presidente de la Republica,
Dr. Leonel Fernández Reyna, definió como
objetivo principal evaluar la experiencia internacional
en la búsqueda de un modelo de desarrollo
sostenible que vaya de la mano con la equidad
social, dado los grandes cambios que ha habido
en la región de América Latina
y el Caribe en los últimos 30 años
y en especial a partir de los años 90.
Hay grandes lecciones que asimilar, grandes
lecciones que aprender, porque ha habido cambios
muy notables en lo que tiene que ver con las
teorías, en lo que tiene que ver con
los conceptos y las visiones a aplicarse en
el diseño de políticas públicas
referentes al desarrollo.
Pero cuando uno mira la región en sentido
general, se presenta un panorama análogo
al de la República Dominicana, dado
que consistentemente todas las encuestas indican
que hay una gran desilusión de la ciudadanía
con la forma de funcionamiento del sistema
democrático en América Latina.
Más que con el funcionamiento de las
instituciones, que siguen siendo frágiles
en muchos lugares, la desilusión tiene
que ver con el desempeño económico
y social de los sistemas democráticos.
Se trata entonces, de una oportunidad para
escuchar con la debida cautela principios y
lecciones aprendidas a nivel regional, y sobre
esta base analizar y reflexionar acerca de
dónde estamos y hacia dónde vamos
como país en lo que a modelo de desarrollo
se refiere. Las lecciones aprendidas y aportes
que se ofrezcan girar en torno al objetivo
común de avanzar en la construcción
de un clima que propicie el crecimiento sostenido,
a la vez que sea un modelo exitoso en la satisfacción
de expectativas de calidad de vida, generación
de empleos y reducción de los niveles
de pobreza. Se tiende a pensar que un modelo
integrador de ambos objetivos: crecimiento
y eficiencia por un lado, y satisfacción
de expectativas sociales, por el otro, deberá resultar
de la interacción fecunda del mercado,
como mecanismo de asignación de recursos
y la intervención del Estado como redistribuidor
de la riqueza que se genera bajo la orientación
del mercado.
2. Al abordar el tema “Panorama Actual
de las Economías Latinoamericanas” se
hizo un repaso de la situación económica
de la región y los desafíos que
se deberán enfrentar en el mediano plazo.
En el caso dominicano, las estadísticas
mas recientes evidencian que hemos avanzado
en la recuperación de la estabilidad
y el crecimiento macroeconómico, tras
la caída severa de 2003. La exposición
y reflexiones desarrolladas ayudan a ver mejor
los riesgos que enfrentamos para consolidar
y sostener los resultados logrados hasta ahora,
los cuales son todavía frágiles
e insuficientes. Aquí, como en otros
países de la región, requerimos
elevar las tasas de ahorro e inversión
hasta niveles compatibles con las necesidades
de crecimiento y creación de fuentes
de empleos que nos permitan corregir el gran
desequilibrio en el mercado laboral y mejorar
la equidad; necesitamos aprender a captar inversión
extranjera directa de calidad, con encadenamientos
productivos que agreguen mas valor a las exportaciones,
que propicie el aprendizaje y con capacidad
tecnológica incorporada a los productos
y servicios que se generan; avanzar en el desarrollo
del nuevo rol del Estado como ente facilitador
de la función de asignación de
recursos por parte del mercado y propiciador
de la justa distribución de la riqueza
que se produce. A estos se suman otros riesgos
de gran magnitud en el escenario internacional
tales como el déficit sostenido de la
balanza de pagos de la economía norteamericana,
el debilitamiento de los términos de
intercambio y la vulnerabilidad ante el shock
que representa el aumento de los precios del
petróleo.
3. En el tema “La Construcción
de Acuerdo y el Consenso Político como
base para el desarrollo” el expositor
señaló tres problemas fundamentales
que América Latina debe enfrentar: a)
la asimetría que presenta la economía
internacional en el marco de la globalización;
b) la necesidad de lograr una competitividad
sostenible en el tiempo; y c) romper la transmisión
intergeneracional de la desigualdad y la pobreza
a través de políticas públicas
adecuadas. El panorama latinoamericano no deja
de ser preocupante, pues la fragilidad económica
y social se acompaña de una fragilidad
política y hasta de cierta desafección
al sistema democrático, con el resurgimiento
de atmósferas sociales que pueden minar
los sistemas de negociación de conflictos
y favorecer las ofertas populistas que se caracterizan
por ser simplistas y unilaterales, lo que resalta
la necesidad de establecer reglas de juego
respetadas y transparentes, sistemas políticos
eficientes y la reducción gradual de
las desigualdades.
La confianza es un tema central de la democracia,
desterrar la relación amigo-enemigo,
desarrollando espacios y posibilidades donde
los conflictos puedan resolverse. Pasar de
la pluralidad al pluralismo y de la tolerancia
pasiva a la tolerancia activa, sólo
se puede resolver a través de un camino
laborioso y gradual, pero urgente frente a
las crisis que hoy vive la región, que
como bien sabemos son demasiadas y hasta dramáticas.
Sin embargo, la democracia no vive sólo
de participación, pluralismo y derechos,
sino también de deberes y del ejercicio
de la autoridad en el marco de la ley.
4. La exposición sobre “La Política Fiscal” se centró en
los siguientes aspectos: i) equilibrios macroeconómicos; ii) la omnipresencia
del Banco Central en lo fiscal; iii) la política fiscal anticíclica;
y iv) reflexiones sobre gasto y tributación. El equilibrio macroeconómico
implica que no existan desbalances que signifiquen serios problemas que lleven
a centrar toda la atención política y técnica en el corto
plazo, dado que esto es vivir siempre en la coyuntura con un enfoque necesariamente
cortoplacista que hace no sólo olvidar la visión de futuro sino
que puede desdibujarla completamente, con la consiguiente pérdida de
objetivos centrales y por ende de confianza. Con respecto al segundo aspecto,
un Banco Central omnipresente en lo fiscal, se plantea que esto implica asumir
funciones y objetivos que definitivamente están fuera del manejo instrumental
de la autoridad monetaria. En relación a la política anticíclica
se plantea que esta no ha existido, dada la tendencia de que el gasto público
se sujete a la disponibilidad de caja, lo cual implica que cuando la economía
se encuentra en una fase de expansión, el gasto público refuerza
esta situación. Sin embargo, cuando se presentan situaciones adversas
por choques externos por ejemplo, la actividad se ralentiza y los ingresos
fiscales se ven afectados de tal manera, que el gasto público necesariamente
debe contraerse.
Las reflexiones sobre la tributación
se centraron en el Impuesto al Valor Agregado
(IVA), bajo la premisa de que las exenciones
basadas en productos que afectarían
el poder adquisitivo de los grupos poblacionales
de menores ingresos, implica abrir la puerta
a la evasión y elusión del impuesto.
Sostiene que la equidad del sistema no puede
verse sólo por la parte tributaria,
sino que tiene analizarse en función
del destino que tendrán estos recursos.
Si con ellos se refuerza la capacidad de dichos
grupos es posible que el balance neto, resulte
en una posición más favorable
de la que tenían cuando gozaban de ciertas
exenciones en la canasta básica. Esto
quedará sujeto a la red de seguridad
que el Estado pueda desarrollar, mediante la
adecuada focalización de aquellos estratos
de la población menos favorecidos y
realmente afectados por la aplicación
del impuesto.
5. En la sección sobre “El Rol
del Sector Financiero” se puso de relieve
que contar con un sistema financiero que desempeñe
con eficiencia su función de intermediación
entre el ahorro y la inversión, constituye
una de las más altas prioridades de
la política pública. Al repasar
las funciones principales reservadas a este
sector, así como un conjunto de efectos
directos e indirectos asociados al crecimiento
económico, la acumulación de
capital, aumento de la productividad y la construcción
de la equidad, pudimos apreciar en el contexto
de este seminario la trascendencia que tiene
para el desarrollo del país seguir avanzando
en el fortalecimiento del marco legal e institucional,
para dotarnos de un sistema financiero cada
vez mas fuerte, competente y eficiente. En
este sentido, quedó subrayada la relevancia
de los esfuerzos que se desarrollan actualmente
para reforzar la legislación sectorial
y fortalecer la función de supervisión
bancaria en el ámbito nacional.
6. La exposición “El rol de la
Política Monetaria” tuvo como
propósito analizar, tomando como referencia
el caso mexicano, los distintos modelos de
esa política adoptados hoy en día
para alcanzar los objetivos generalmente buscados.
Convencionalmente, se acepta como objetivo
primario la estabilidad de precios (en la formulación-USA,
se suma también el objetivo de pleno
empleo); y como objetivos secundarios, se identifican
la reducción de la volatilidad macroeconómica
y la estabilidad del sistema financiero. Tras
definir los mecanismos de transmisión
de la política monetaria, se enfatizó la
conveniencia de la no dominancia fiscal sobre
las decisiones de la autoridad monetaria. Fueron
analizados las ventajas y desventajas de cuatro
regímenes de política monetaria
en función de la variable objetivo seleccionada;
i) régimen basado en objetivo de tipo
de cambio, ii) régimen basado en objetivo
de agregados monetarios, iii) régimen
basado en objetivo de inflación, y iv)
régimen basado en objetivo implícito
de inflación.
La experiencia reciente es que una cantidad
cada vez mayor de autoridades monetarias se
han pasado al régimen del objetivo de
inflación, y en la medida que lo han
logrado, facilitan la confianza del sistema
económico en su caminar hacia la imagen
objetivo trazada. No obstante, un régimen
de objetivo de inflación para ser exitoso
requiere de: una meta explicita de mediano
plazo para la inflación; un compromiso
institucional, especialmente de todo el sector
público, con la estabilidad de precios
por sobre cualquier otro objetivo; una estrategia
de comunicación que informe a la opinión
pública sobre cual es la política
monetaria y cuáles son los resultados
que se están alcanzando; la responsabilidad
del Banco Central en el logro de los objetivos,
lo cual implica una gestión por resultados
sujeta a premios y castigos.
7. En el tema La Política Social como
Elemento Clave del Desarrollo se abordaron
las características de la región
y las principales implicaciones en términos
de asignación del gasto publico, políticas
de familia, protección social y programas
condicionados. El seguro social debe conciliar
las funciones de aseguramiento, ahorro, solidaridad,
redistribución y cobertura universal.
Además, se destacó la relevancia
de establecer una agenda política que
tenga como base un pacto de cohesión
social. En lo que respecta a la políticas
hacia la protección social se propuso,
entre otras líneas de acción,
i) avanzar hacia la universalización
promoviendo la cobertura de todas las personas
independientemente de su capacidad contributiva;
ii) incorporar mecanismos de solidaridad en
el financiamiento; iii) mejorar la eficiencia
en la gestión de los agentes públicos
y privados; y iv) incrementar los niveles de
financiamiento dentro de las restricciones
presupuestarias de las economías. El
acuerdo de cohesión social que se propone
se basaría en cuatro pilares fundamentales:
i) la cohesión social y restricciones
macroeconómicas; ii) la cohesión
social y empleo; iii) cohesión social
y protección social; y iv) cohesión
social, educación y capacitación.
Al abordar este tema debe tenerse en cuenta
que la población dominicana en 75 años
se multiplicó por diez, pasando de menos
de un millón a más de nueve millones
y la ciudad de Santo Domingo, en dicho lapso,
pasó de menos de cuarenta mil habitantes
a tres millones, multiplicándose más
de 700 veces. De esta explosión demográfica
surgen nuevos problemas ambientales y de servicios
públicos de higiene, agua, electricidad
y seguridad. En este marco la apertura al exterior
de la economía dominicana, que se inicia
en la década del 60, se caracteriza
por una apreciable dependencia financiera externa
del Gobierno, por un consumismo extremo, por
crecientes niveles de pobreza, por deterioro
ambiental y obviamente, por una mala distribución
del ingreso.
Las limitaciones financieras que confronta,
hacen que la tendencia del Estado sea dejar
la educación y la salud cada vez más
en manos privadas, lo que se traduce en una
muy notable pérdida de bienestar social.
Aún así, la cobertura escolar
entre 6-18 años era la segunda entre
los países de América Latina
y también han mejorado apreciablemente
las tasa de mortalidad infantil; sin embargo,
la esperanza de vida al nacer es de sólo
66.7 años y el porcentaje de desnutridos
alcanza al 25% de la población total.
Ahora, cuando se quiere incrementar el gasto
social, al Estado le implica lograr la aceptación
de impuestos adicionales, lo cual se hace más
difícil ante la tradición evasiva
de impuestos y la obstrucción de los
partidos de oposición. Por otra parte,
el alto porcentaje del gasto público
dedicado a inversiones, unido a la necesidad
de operarlas y mantenerlas, hace que el resultado
no sea halagüeño; sucediendo algo
similar con los gastos sociales, donde la posibilidad
de financiarlos es reducida y a la larga, lleva
a su deterioro por bajos salarios reales, carencia
de incentivos e imposibilidad de pagar pensiones
adecuadas, ni seguros de salud y cesantía.
Un problema adicional que experimentan las
políticas sociales dominicanas, especialmente
las relacionadas con la salud, lo presenta
la inmigración haitiana que aumenta
el número de usuarios sin contribuir
proporcionalmente a su financiamiento.
En consecuencia, se requiere de un proceso
de reformas institucionales y financieras basadas
en una cohesión del sector público
y privado, de manera que el Estado paulatinamente
asuma el rol que le corresponde en la prestación
de servicios sociales con un determinado nivel
de cobertura y calidad, articulando así una
política social exitosa.
8. La exposición denominada “Innovación
Tecnológica y Políticas de Desarrollo
Productivo” resaltó la innovación
como uno de los mayores desafíos al
que se enfrentan las economías en desarrollo,
especialmente las economías pequeñas,
en su proceso de integración a los mercados
internacionales. Puso de relieve que el éxito
de este proceso depende enormemente de la creación
de un cuadro de condiciones y políticas
propiciadoras del crecimiento sostenido, con
cuatro pilares básicos: i) inversión:
implica la creación de condiciones macro,
seguridad jurídica, clima pro inversión,
mercado financiero, microcrédito y otros;
ii) política favorable al desarrollo
del capital humano: tiene como instrumentos
principales la capacitación, la educación,
entrenamiento y otros; iii) aumento de la productividad
de los factores y fortalecimiento de la competitividad
internacional; y iv) la dotación de
insumos críticos tales como energía,
infraestructura, transporte, infraestructura
de telecomunicaciones (TIC) y otros. La innovación
tecnológica se articula con estos cuatro
pilares; pero lo hace principalmente al constituir
el elemento determinante de la productividad
de los factores y la competitividad internacional.
Una integración exitosa a los mercados
internacionales requiere de visión de
desarrollo con perspectiva de largo plazo,
que asuma como uno de sus ejes fundamentales
la innovación tecnológica como
medio para desarrollar la productividad y a
la competitividad. En la práctica, se
trata de un proceso complejo cuyo desarrollo
requiere de un serio compromiso del Estado,
reflejado en el diseño y práctica
de políticas públicas coherentes
y la visión, arrojo y perseverancia
de un sector privado con vocación de
compromiso con la producción de innovación.
De hecho, este ha sido el camino que han seguido
los países y economías que hoy
en día lideran la productividad y competitividad
en el mundo. Y disponemos hoy en día
en América Latina y el Caribe de experiencias
exitosas, de probada rentabilidad en la generación
de innovación y fomentadoras de la productividad
y la competitividad de los recursos. En Chile,
por ejemplo, esto se ha traducido en el desarrollo
de inversiones por montos cuantiosos en áreas
como la forestal, biotecnología, recursos
marinos, agroindustrias, acuicultura, gobierno
y servicios públicos, competencias laborales
y otras. La lección es que se requiere
de mucha visión y paciencia; pero los
beneficios llegan y son observables hoy en
día en términos de expansión
de la capacidad exportadora de las empresas
y sectores, aumento de la productividad y competitividad,
aumento del valor agregado de las exportaciones,
crecimiento de las exportaciones y mejora de
la calidad de bienes y servicios, entre otros.
9. En la sesión relativa a “Comercio
y Desarrollo”, se trató el tema “US-DR-CAFTA:
la Agenda Complementaria para el Desarrollo”.
En la primera parte se puso de relieve los
retos que plantea este proceso para la economía
dominicana en los términos de su asimetría
respecto de la economía estadounidense,
desviación del comercio, protección
baja a productores sensibles agropecuarios
y otros aspectos que implican cambios y modernización
de leyes, normas y procedimientos en el ámbito
local. Se resalto la importancia de que el
país cuente con una agenda de largo
plazo y medidas complementarias que faciliten
el máximo aprovechamiento de las ventajas
y oportunidades que ofrece el Tratado, y no
se mire a éste como un fin en sí mismo,
sino como un instrumento que, bien manejado,
puede facilitar el crecimiento y desarrollo
sostenido, el combate a la pobreza y el aumento
del bienestar de la población. En este
contexto, se hizo énfasis en que el
librecomercio no es, no lo ha sido en el caso
de México, la panacea del desarrollo.
Desde año 2000 para acá, han
surgido evidencias de deterioro del denominado “efecto-NAFTA”,
quizá presentes desde su entrada en
vigencia (enero 1994) pero ocultado por la
devaluación de diciembre de ese año
y el ciclo expansivo de la economía
estadounidense en el segundo lustro de la década
de los noventa. En México, hoy en día,
Gobierno, investigadores y académicos,
y el mismo sector privado reconocen cierto
agotamiento del NAFTA y la necesidad de medidas
complementarias que lo sitúen como parte
de la estrategia de desarrollo.
En la segunda parte se analizó el tema
República Dominicana frente al CAFTA:
Algunas reflexiones sobre el desempeño
comercial dominicano y sus perspectivas. A
modo de diagnóstico, se evaluó el
desempeño exportador con respecto a
los países de Centroamérica,
y se puso en evidencia, entre otros aspectos,
i) la expansión limitada de las exportaciones
locales en el mercado norteamericano en comparación
con los países centroamericanos; ii)
la mayor dependencia de las exportaciones locales
de esquemas preferenciales, aún siendo
una economía más diversificada
en términos de productos exportados;
iii) en los años recientes, República
Dominicana ha evidenciado una capacidad limitada
para penetrar mercados en expansión
al tiempo que, en términos relativos,
cuenta con más productos “perdidos” y “menguantes” en
el mercado norteamericano; y iv) paulatinamente,
ha ido perdiendo el perfil de país con
mayor orientación tecnológica
en su base exportadora. Como elemento complementario
al diagnóstico, en relación con
Centroamérica, se destaca que en la
actualidad, el país dispone de salarios
relativamente altos, pero probablemente acompañado
de mayor productividad; con crédito
relativamente más abundante, aunque
con orientación al comercio y a los
préstamos personales en desmedro de
actividades industriales; mayor presión
tributaria y mayor dependencia de impuestos
al comercio exterior; limitaciones en infraestructura
y un ambiente de negocio a la altura del promedio
de los países de la Subregión.
Se destacó la adhesión del país
a este proceso como la única forma de
mantener las ventajas arancelarias de que ya
se dispone en el mercado norteamericano.
Finalmente, se advirtió que la existencia
de más asimetrías que convergencias
constituye un factor de riesgo serio, y con
esto se argumentó la tesis de la insuficiencia
del libre comercio para impulsar el desarrollo
y mejorar los niveles de bienestar de la población.
En consecuencia, si bien el comercio internacional
es crucial para la República Dominicana
dada su condición de país pequeño,
no hay que descuidar el fortalecimiento del
mercado interno como mecanismo de generar eslabonamientos
intersectoriales y generación de empleo.
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